lunes, 12 de abril de 2010

Laika, nuestra shar pei





Un galope corto
de patitas mullidas…
Golpes sordos sobre el césped.
y la corrida en círculos .
Los músculos poderosos
marcando el pequeño cuerpo.

A tu nombre , revoleabas los ojos
en un gesto de disconformidades.
Cómo podíamos osar interrumpir
ese extraño placer de ejercitarte
persiguiendo la nada.

Rústica de pelaje y de carácter:
darte cariño era un problema.
Impresiones de arenas y de abrojos
quedaban en los dedos.

Siempre estabas,
guardiana de todos y de todo.
Y hoy es difícil salir al jardín,
sintiendo tu no- presencia.
Ahora los pájaros bajan
y ensayan un reto de chillidos
al irrumpir nosotros
en sus vidas tranquilas.
Ahora los gatos hacen de las suyas,
los insectos se apropian de las flores,
y la inseguridad se apodera de los pastos
de las tapias  y de los árboles.

Te extrañamos,
inolvidable guardiana.
Tus ancestros cuidaron emperadores,
vos cuidaste de nosotros
mucho tiempo.

2 comentarios:

Mª Teresa Sánchez Martín dijo...

Adorable el homenaje que haces a Laika. Los perros que tuvimos no se olvidan nunca, sus gestos, sus atenciones, sus caricias, tal es su nobleza.

Besos
Teresa

DeaBea dijo...

Gracias Marité , eso quise hacer, con simpleza y mucho cariño.
Besos