
Quisiera ser un ánfora
para contener tu deseo
de fuego.
Quisiera ser un cuenco
arcilloso y profundo,
tu mundo.
Quisiera ser un canasto
para atrapar dulcemente
tu sueño
grillo desvelado
de alas oscuras
sobre la almohada
de la noche.
Una red fuerte y amplia
que te abrace las piernas,
te ate
y te tenga conmigo
noche y día
pez resbaladizo
que como el salmón
saltas, demente
contra la corriente.
Una luz que de pronto
te ilumine los ojos
qué antojo
y veas lo que no ves
y más allá de las luces
más allá de las noches
me nombres.
Quisiera ser un eco
para que me escuches,
no te escuches,
me extrañes, me necesites...
Un ánfora, un cuenco,
un canasto, una red,
una luz, un eco,
un nombre.